OYSTERBAND
tres décadas de folk/rock y honestidad


Tienen que haber habido maneras más fáciles…

Precisamente a lo largo de los años 80, y los más comprometidos y solidarios principios de los 90, habrías conseguido más credibilidad como un monje tibetano jugando polo de la que, en cualquier caso, hubieras logrado al declarar un interés específico en cualquier cosa remotamente asociado con… en fin… la música folklórica.

Oysterband, que dios les bendiga, tuvieron pocas opciones en el asunto. Fueron influenciados por todo tipo de músicas, culturas y estilos. Escucharon cualquier cosa y todo. Pero en el alma de la banda sonaba un ritmo directamente enraizado en la música tradicional de Gran Bretaña. No ya la tradición de coros e ideologías esquivas que inspiraron un millón de clichés y dejaron a un lado a la gente del pueblo para los que las canciones originalmente fueron concebidas. En su lugar, una tradición levantada sobre la integridad, la pasión y la emoción humana. Canciones que te hacían bailar, reír, llorar, saltar de alegría. Eso podía ser música celta, folklórica, rock o, quizás, lo que pudiéramos llamar BUENA MÚSICA. Sea lo que fuere, ha ayudado a los Oyster a convertirse en una de las bandas más irresistibles de las últimas décadas.

Originalmente coincidieron en y alrededor de la Universidad de Canterbury - uno de los grupos más dispares de almas gemelas de los que pasaron por sus escenarios- , Ian Telfer, el escocés torcido con los tonos entrecortados tocando el violín como si le fuera la vida en ello; Alan Prosser, todo greñas desordenadas y gentileza de trato, entrelazando magia con las notas de su guitarra, y luego, ese hombre del melodeón, el extraordinariamente carismático John Jones, héroe de culto y huracán vocal. Ayudados y alentados por la poderosa sección rítmica de Ian Kearey al bajo y Russell Lax en las percusiones. Toda noción de folk-rock - fuera esto lo que fuese - estaba muerta y enterrada, y los Oyster, enfadados y desafiantes, aunque todavía eminentemente melódicos, caminaban al borde del precipicio. Step Outside, editado por Cooking Vinyl en 1986, nació con el ánimo de sorprender a muy distintos niveles. Su tratamiento explosivo del standard tradicional Hal-an-Tow, fue una pieza clave, una maravillosa reafirmación y un intento valiente de encontrar un nuevo crepúsculo que incluyese agarrar las canciones tradicionales por el cuello y sumergirlas en el firmamento celta contemporáneo. Esto, junto con los impresionantes comentarios sociales salidos de sus propias plumas, llamaron la atención de no pocos e hicieron mella en los adornos dulzones y ligeros que estaban estrangulando el folk del momento. Había en ellos, de eso no cabe la menor duda, fuego y pasión.

Editan los magníficos Wild Blue Yonder y Ride donde se reafirman con todas las consecuencias en su identidad.

Un álbum en directo Little Rock To Leipzig, que capta su arrebatador directo, les hace entrar en la nueva década abanderando el folk inglés. Ya entrada la década colaboran en el disco Freedom And Rain con una de las popes del folk británico, June Tabor.

Lanzan Deserters en 1992 que, junto con la aparición de bandas como The Levellers, sitúan a la Oyster en una posición de pioneros asimilada por jóvenes músicos que acuden a su inspiración para rescatar la tradición celta instrumental de las canciones folk. Con la aparición en 1993 de Holy Bandits la Oysterband, que fueron mirados por la industria como alienígenas interplanetarios, se convierten en líderes de un movimiento.

Editan un disco Greatest Hits antes de emerger en 1995 con The Shouting End Of Life, uno de sus trabajos más pasionales y extremos. Son una de las grandes bandas del mundo celta con un directo envolvente de audiencias que convierten en un mar de bailes maníacos.

De 1997 es su álbum Deep Dark Ocean producido por un Alan Scott que aporta una importante labor como músico añadiendo instrumentos complementarios y unos arreglos de ricas sonoridades que culminan en un trabajo cuidado, meticuloso y lleno de vida.

En 1999 Oysterband publican 16 nuevas canciones en un nuevo disco de título Here I Stand vía DroEastwest en España. El disco cuenta con la producción de Alaric Neville y del propio grupo contando con la colaboración de Chumbawamba y Great Big Sea entre otros significativos invitados.

 

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JOHN JONES: Voz y melodeón
IAN TELFER: Violín
CHOPER: Bajo y cello
ALAN PROSSER: Guitarras
LIL DAVIES: Batería

Sitio oficial:
http://www.oysterband.co.uk/

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En el otoño de 2000 publican el disco recopilatorio The Granite Years (Cooking Vinyl) manteniéndose como un tonificante antídoto contra la blandenguería de la mayoría de la música contemporánea. Han sido vistos en acción durante todo este camino: sobreviviendo las grandes guerras entre folk y rock, agarrándose con políticos rojos, verdes y nacionalistas, trascendiendo a los caprichos de las modas, entrando en el S.XXI con guitarras, violines y abrasantes percusiones.

De 2002 data uno de sus mejores trabajo de la década, el sorprendente y bien resuelto Rise Above: comprometido, apasionado, activo, de rico colorido...”Este es un disco sobre la importancia del deseo” afirma JJ crípticamente. Producido de nuevo por Alan Scott, contiene una buena lista de invitados instrumentistas de la joven nueva sangre del folk, incluyendo el maravilloso gaitero James O´Grady y el bouzukista Benji Kirkpatrick. Ambos han sido partícipes de otro proyecto capital de Oysterband, “The Big Session”, un proyecto discográfico, de directo y también de Festival que ha servido para celebrar su 25 aniversario con algunos de los músicos más importantes de la escena folk actual.

La mayor parte de Rise Above brotó en una casa del S.XIV situada en un remoto valle en Witshire, lugar escogido en parte por la belleza natural del entorno, pero sobretodo porque los teléfonos móviles carecen de cobertura allí. Una buena cantidad de canciones e ideas fueron descartadas durante el invierno del 2001-2, llegando a Mayo sólo una docena hasta los estudios Metway de The Levellers en Brighton. A última hora incorporaron dos canciones más, dejando finalmente un conciso disco de 10 canciones con la mínima autoindulgencia verbal o musical. “Nadie escribe 18 buenas canciones para un disco”, dice Telfer. La gama de las canciones se extiende desde el comienzo lírico y humanista de The Soul´s Electric (“...the skin never sleeps...”), la dedicada a las políticas de comida rápida, Uncommercial Song, las realidades del idealismo en Shouting about Jerusalem, el inmortal verso “...mi boca me lleva hasta el límite, mi boca no es guiada por el interés, mi boca me lleva hasta donde sea...” de My Mouth, escrita por el hombre que la canta, John Jones. Quizás el corte más bello sea Everybody´s Leaving Home, una intensa meditación sobre emigración e inmigración. También la banda mira a la tradición con una visita a la clásica balada Blackwaterside, seguramente nunca cantada con tanta fiereza como aquí.

Tras un duro trabajo y una bien ganada reputación de ser una de las mejores bandas británicas en directo, Oysterband han construido un sustancial número de seguidores en todo el mundo y un fuerte catálogo de canciones que sobrepasan con largueza la prueba del tiempo. La versión que hicieron Great Big Sea de When I´m Up I Can´t Get Down fue un éxito tan grande en Canadá que al día de hoy la mayoría de la gente siguen convencidos de que es una canción canadiense. Como una afirmación de su independencia, Oysterband pusieron en marcha su propio sello Running Man.

En 2003 cumplían su XXV Aniversario siendo ya una institución, una de las que abrigan todavía un explosivo deseo de sacudir el mundo del folc con raíces y cambiar las expectativas.

OYSTERBAND Big Session fue elegido Mejor Grupo por los FOLK AWARDS 2005 que otorga la BBC Radio 2.

Oysterband ha desarrollado en los últimos años el papel de salvaguardia musical y padrinos del Folk británico. Colaborando en giras junto a jóvenes estrellas ascendentes bajo la bandera de The Big Session; un disco “en directo” con June Tabor, Eliza Carthy, The Handsome Family, Show of Hands y demás; y finalmente el Festival Big Session, plenamente consolidado y que para 2010 cuenta en el cartel con estrellas como The Proclaimers, Dervish, Cara Dillon, etc, sin haber caído en la tentación de venderse. Y se han sucedido las nominaciones, los premios, las campanadas.

 

     
     
 

En Abril de 2007 ve la luz Meet you there, sin lugar a dudas uno de los mejores trabajos de la banda. Malos chicos del Folk y el Rock en otro tiempo, el rol de “banda de la casa” interpretado durante estos años ha contribuido a fomentar la formidable pericia musical del grupo al contrario de lo que significó en su momento El Último Vals para The Band. Y esto les hizo revalorizarse a ellos mismos. “Hemos tenido que volver a los impulsos iniciales que han mantenido el entusiasmo de la banda durante 30 años construyendo canciones para nosotros mismos” dice Ian Telfer.

Instalamos un sistema de PA en el salón de una casa en la frontera con Gales y nos trasladamos allí a tocar seriamente. Hacer esto juntos es la clave para nosotros. Este es el único camino para que las canciones crezcan y, por supuesto respiren. Pero también siempre hemos creído que la creatividad es un hecho colectivo y esto ayuda a configurar la política de la banda. No significa que estemos todos de acuerdo en todo ni mucho menos, pero bueno, ahí está la chispa”.

Una vez que estuvieron listas y configuradas las estructuras de las nuevas canciones, Oysterband concretaron sus ideas en The Premises en Hackney (primer estudio en Europa de energía solar) donde trabajaron en las voces y los instrumentos acústicos. Algunas ideas finales fueron añadidas en Brighton y en la casa de cellista Chopper en Suecia.

Creo que la larga, sustanciosa preparación ha realzado Meet You There enormemente,” dice Telfer. “Las voces- todos los miembros del grupo cantan- son mejores que nunca. El crudo ímpetu que nos ha llevado a girar con grupos como The Pogues, etc, nos hizo evolucionar hacia posiciones más rítmicas, más poderosas. Cuando todo el proceso acabó y lo escuchamos de nuevo, pensamos: Oh sí, qué fuerte,…, toma ya!´. Literalmente dicho, ha sido muy refrescante y ha renovado nuestra autoestima”.

A finales de 2008 y para celebrar sus 30 años de historia musical, buscaron el siguiente leit motiv, editaron The Oxford girl and other stories, un álbum que recuperaba prácticamente todos sus hits pero interpretados con nuevos arreglos, nueva perspectiva creativa y en formato acústico.

2009 y 2010 han sido un binomio de plenitud con giras por Estados Unidos y Canadá, Austria, largos tours en Reino Unido, además de visitas a Italia, España, etc.

The Guardian escribía acerca de su actuación con motivo del treinta aniversario de la revista Folk Roots: “bravo, inesperadamente arrebatador”. Y es que así son, cada día más sabios aunque con la energía y la actitud intactas.

 
     

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